Una lluvia intensa azotó el área metropolitana durante las últimas horas, dejando a su paso un rastro de destrozos que obligó a las autoridades a activar protocolos de emergencia en varios puntos del conurbano bonaerense y la ciudad de Buenos Aires.
Los efectos más críticos se concentraron en Avellaneda, donde la avenida Hipólito Yrigoyen se convirtió en un espejo de agua imposible de transitar. Residentes reportaron dificultades para desplazarse, mientras que negocios y viviendas cercanas sufrieron inundaciones de consideración que obligaron a los propietarios a evacuar las zonas bajas.
La situación de calamidad se replicó en otros puntos del conurbano. Dock Sud enfrentó complicaciones similares con acumulación de agua en sus principales arterias viales. En tanto, dentro de Capital Federal, los barrios de Belgrano y Palermo también registraron anegamientos que afectaron la circulación y el normal funcionamiento de comercios y residencias.
Esta emergencia climática trajo aparejados importantes cortes de suministro eléctrico. Reportes de las autoridades competentes indican que aproximadamente 16 mil usuarios quedaron sin acceso a electricidad, lo que amplificó los problemas en zonas ya golpeadas por las inundaciones. Los trabajos de restablecimiento de los servicios se llevan a cabo de manera progresiva, aunque se estima que tardará varias horas en normalizarse completamente la situación.
Los organismos de emergencia mantienen operativos en terreno para asistir a quienes resultaron afectados por el temporal. Se recomienda a la población evitar circular por zonas inundadas y permanecer atenta a los comunicados oficiales respecto al estado de los servicios básicos en su jurisdicción.
Este evento climático expone nuevamente la vulnerabilidad de las infraestructuras ante eventos meteorológicos extremos, una problemática que trasciende a múltiples actores del sector público y privado en la región.


