Un nuevo conflicto sacude la relación entre el gobierno y los empresarios argentinos. La decisión del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, de eliminar el practicaje mediante decreto desató una ola de críticas desde diferentes sectores de la actividad económica.
La medida busca simplificar trámites administrativos, pero los representantes empresariales alertan sobre las implicancias de esta determinación. Consideran que el practicaje constituye una herramienta fundamental en la formación de recursos humanos y en la transición de estudiantes hacia el mercado laboral.
Desde diversas cámaras empresariales se cuestionó la implementación unilateral del decreto. Los dirigentes advierten que, sin una regulación clara del practicaje, se genera un vacío legal que podría afectar tanto a las empresas como a los jóvenes que buscan insertarse profesionalmente.
La polémica refleja las tensiones persistentes entre la administración libertaria y el mundo empresario, pese a que comparten una agenda de desregulación. Los empresarios expresan preocupación por la falta de consulta previa y la ausencia de mecanismos alternativos que garanticen la capacitación de nuevos profesionales.
Esta situación se suma a una serie de conflictos que han marcado el vínculo entre el ejecutivo y los sectores productivos durante los primeros meses de gestión. Mientras el gobierno enfatiza en la necesidad de eliminar obstáculos burocráticos, los actores económicos reclaman mayor diálogo y consenso en decisiones que impactan directamente en sus operaciones.
Desde el ministerio se espera que se presente una respuesta oficial a los cuestionamientos planteados por el sector empresarial en los próximos días. La controversia abre un nuevo frente de desacuerdos en una relación que promete seguir siendo tensa.


