La final entre Estudiantes y Rosario Central ya generó su primer incidente fuera de la cancha. Durante una conferencia de prensa, el zaguero de la escuadra rosarina no se guardó nada y cuestionó duramente al capitán de la institución platense por el controversial pasillo que protagonizó en los últimos días.
Ovando consideró que aquel acto constituye una provocación deliberada y una forma de menosprecio hacia sus rivales. Con un tono firme, el futbolista subrayó que ese episodio quedará grabado en la memoria de todos para el encuentro decisivo que se disputará el próximo sábado.
La postura del defensor central contrasta con los intentos previos de González Pírez por bajar la temperatura del ambiente. El mediocampista estudiantil había apelado públicamente a evitar generar un clima hostil o cargado de animosidad antes del encuentro definitorio.
Sin embargo, la reacción de Ovando demuestra que el gesto considerado provocador logró el efecto inverso al que buscaba González Pírez. Lejos de mantener la calma, la tensión emergió nuevamente en los discursos previos al partido.
Este tipo de situaciones son comunes en las vísperas de finales de alto calibre, donde los equipos buscan generar ventajas psicológicas. No obstante, el cruce entre ambos futbolistas pone de manifiesto que la rivalidad ya superó los límites de lo deportivo y comenzó a trasladarse al terreno de los gestos y las palabras.
Central llega al partido con la intención de neutralizar estos ruidos externos y concentrarse en lo futbolístico. Mientras tanto, Estudiantes tendrá que gestionar las consecuencias de un acto que, en lugar de intimidar, pareció motivar más al adversario.
La conferencia de prensa se convirtió así en el primer acto de un previa que promete ser ardiente. Todo indica que la final será un encuentro de alto voltaje, donde además de talento y táctica, los nervios y la intensidad emocional jugarán un papel determinante.


