En medio de las tensiones entre el sector industrial y la administración provincial, un referente cercano a Paolo Rocca habría elevado un pedido formal al gobernador Axel Kicillof: la eliminación del gravamen de Ingresos Brutos para las empresas manufactureras.
La gestión de reducir la presión fiscal sobre el sector productivo vuelve a cobrar relevancia en la agenda bonaerense. Este reclamo llega en un contexto donde varios referentes empresariales señalan que los tributos provinciales impactan directamente en la competitividad de sus operaciones.
Rocca, una de las figuras empresariales más influyentes del país, controla negocios en energía, siderurgia y construcción. Su gestión de acercamiento al gobierno provincial refleja la complejidad de las negociaciones entre el sector privado y las políticas fiscales locales.
Desde hace años, la industria nacional reclama una reforma tributaria que alivie la carga impositiva. El gravamen de Ingresos Brutos es especialmente cuestionado por los fabricantes, quienes argumentan que duplica la tributación sobre el ciclo productivo y afecta la rentabilidad de sus empresas frente a competidores de otras jurisdicciones.
El gobierno bonaerense enfrenta un dilema político: el Ingresos Brutos representa una fuente significativa de recursos fiscales para financiar servicios provinciales. Cualquier eliminación o reducción del tributo tendría implicaciones directas en el presupuesto provincial.
Este movimiento de los sectores económicos refuerza una tendencia mayor: la pugna entre demandas de desregulación fiscal y la necesidad de financiamiento estatal. En el contexto actual de crisis económica, ambas presiones se intensifican.
La respuesta del Ejecutivo provincial aún no se ha hecho oficial, aunque fuentes cercanas a la gobernación indicarían cierta receptividad a discusiones sobre la estructura tributaria bonaerense. Sin embargo, concretar cambios de esta magnitud requeriría aprobación legislativa y consensos difíciles de lograr en el contexto político actual.


