En un gesto que marca distancia dentro del peronismo, el sector encabezado por Axel Kicillof decidió no adherir a un documento de respaldo dirigido a Cristina Fernández de Kirchner que ya cuenta con el apoyo de más de una veintena de partidos y organizaciones políticas.
La negativa del espacio del gobernador bonaerense evidencia las tensiones latentes en la coalición peronista, donde conviven diferentes visiones sobre cómo posicionarse frente a los desafíos políticos y judiciales que enfrenta la expresidenta.
Este documento, que circuló entre diversas fuerzas políticas de izquierda y del peronismo, buscaba demostrar unidad en torno a Cristina en momentos en que enfrenta procesos judiciales. Sin embargo, la decisión del equipo de Kicillof de no sumarse revela que la unidad del espacio no es tan sólida como aparenta.
La ausencia del apoyo del sector kicillofista no es menor. Buenos Aires sigue siendo el territorio más importante del peronismo bonaerense, y cualquier movimiento que haga su gobernador genera ondas de choque en la política provincial y nacional.
Fuentes cercanas al entorno del mandatario provincial señalan que la decisión responde a una estrategia política de mantener autonomía frente a las disputas internas del peronismo, evitando quedar subsumido en cuestiones que considera que pueden afectar su gestión en el territorio.
Esta fractura pone de manifiesto una realidad que trasciende los comunicados públicos: el peronismo sigue fragmentado en sus respuestas ante la coyuntura política. Mientras algunas fuerzas buscan cerrar filas alrededor de Cristina, otros prefieren guardar distancia para preservar márgenes de negociación independiente.
La negativa de Kicillof se enmarca en un patrón más amplio de su gestión, donde ha procurado diferenciarse del kirchnerismo puro para construir su propia identidad política dentro de la coalición peronista.


