La tarde de Boca Juniors ante Instituto trajo un susto que encendió las alarmas en la dirigencia xeneize. Leandro Paredes, quien ingresó en el complemento del encuentro, debió retirarse prematuramente del terreno de juego tras sufrir una molestia muscular que quedó expuesta en las imágenes televisivas.
El volante central apenas estuvo 16 minutos sobre el césped antes de que el cuerpo técnico decidiera hacer el cambio. Su salida no fue un simple relevo táctico: las expresiones de dolor en el rostro del futbolista alertaron de inmediato a los hinchas y especialistas que siguieron la transmisión del encuentro.
Santiago Ascacíbar fue quien lo reemplazó en la cancha, tomando su lugar en el mediocampo boquense. La decisión de sacar al mediocampista de forma precautoria refleja la prudencia que mantiene el cuerpo técnico con sus jugadores clave, evitando así agravar cualquier inconveniente físico.
Esta situación genera inquietud en un momento del campeonato donde cada partido adquiere relevancia estratégica. Paredes es una pieza fundamental en la construcción del juego del equipo, y su ausencia o disponibilidad limitada podría impactar en los próximos compromisos.
Desde el departamento médico del club deberán evaluar la gravedad de la lesión muscular en los próximos días. Los protocolos de recuperación serán determinantes para definir si el jugador podrá estar presente en los encuentros venideros o si requiere un tiempo de reposo más prolongado.
La incertidumbre rodea ahora al plantel de Boca, que deberá completar su formación con las alternativas disponibles mientras se espera el veredicto final sobre la condición de Paredes. En una competencia donde la continuidad y la disponibilidad de talentos marcan la diferencia, esta lesión llama la atención y pone en alerta a la dirigencia sobre la necesidad de mantener un equipo con suficientes opciones de recambio.


