La selección argentina no tuvo piedad en su regreso a la cancha después de la Copa del Mundo. En el estadio Monumental de Núñez, el equipo dirigido por Lionel Scaloni arrolló a Burkina Faso con una actuación convincente que dejó en claro el nivel de los campeones del mundo.
Desde los primeros minutos, el equipo argentino impuso su juego y generó las ocasiones más claras del encuentro. Lautaro Martínez abrió el marcador con su característica efectividad en el área, aprovechando una de las tantas situaciones que creó la selección en ataque.
La superioridad fue abrumadora durante todo el partido. Los africanos no lograron plantear mayores inconvenientes a una defensa que funcionó de manera ordenada. En el medio del campo, Argentina controló los tiempos del juego sin necesidad de hacer mayores esfuerzos.
El segundo gol llegó de manera particular: un jugador de Burkina Faso metió la pelota en su propia portería, aumentando la ventaja de manera inesperada. Estos goles en contra son frecuentes cuando un equipo presiona constantemente y genera desorden en la defensa rival.
Gianluca Prestianni completó la goleada con el tercero, cerrando una jornada prácticamente perfecta para los dirigidos por Scaloni. El delantero aprovechó el espacio generado por el dominio argentino para marcar un tanto que reflejó el devenir del encuentro.
Este partido formó parte de la agenda de amistosos que dispone la selección en su calendario posterior a la consagración en Qatar 2022. Estos encuentros resultan fundamentales para mantener ritmo competitivo y evaluar el estado físico de los jugadores durante las fechas FIFA.
Argentina mostró la solidez ofensiva que la caracteriza, dejando en evidencia por qué sigue siendo considerada una de las potencias del fútbol mundial. El resultado elástico permite a la dirigencia técnica analizar distintas variantes tácticas y probar a jugadores en diferentes posiciones antes de los próximos compromisos de relevancia.


