En medio de una controversia que involucra al cuerpo diplomático, Rolo Figueroa salió al cruce para amparar a la cooperativa que fue cuestionada públicamente por el embajador Lamelas. El funcionario esgrimió argumentos sobre autonomía empresarial y derechos laborales para justificar su posición.
Según Figueroa, las organizaciones de este tipo deben gozar de total independencia a la hora de definir su plantilla de trabajadores. “Nadie debería intervenir en decisiones tan íntimas de una institución”, enfatizó el dirigente en declaraciones que buscan enmarcar el conflicto en términos de libertad contractual.
La polémica surgió cuando Lamelas formuló críticas públicas contra la cooperativa, generando una reacción en cadena entre diferentes actores políticos y sociales. Figueroa interpretó esas observaciones como un exceso de atribuciones por parte de la representación diplomática.
Desde su óptica, el incidente refleja un problema más amplio: la intromisión de funcionarios en asuntos que corresponde resolver internamente a cada organización. El argumento central giró en torno a que las decisiones sobre contratación de personal no deben estar sujetas a supervisión ajena.
Esta defensa pública se alinea con posturas más amplias sobre la autonomía institucional que han ganado relevancia en los últimos años. Figueroa ubicó el debate en un nivel de principios antes que en particularidades del caso.
La cooperativa, entretanto, permanece en el centro de una controversia que trasciende lo meramente laboral para instalarse en territorios de confrontación política. La intervención de Figueroa a su favor añade una nueva arista al conflicto y sugiere que el tema seguirá generando repercusiones en círculos oficiales y no oficiales.


