La Justicia de Buenos Aires dictó sentencia contra Sebastián Ariel Figueroa, un delincuente sexual que aterrorizó a cuatro víctimas durante más de tres años en el sur del conurbano. El tribunal lo condenó a tres décadas de prisión por una serie de crímenes que incluyen violación y robo agravado.
Los hechos que le imputan datan de 2010 a 2013, período en el que el acusado operaba con total impunidad en la zona. Entre sus víctimas se encuentra una menor que apenas contaba 13 años cuando fue interceptada mientras se dirigía a sus clases. El depredador la sorprendió en el camino, lejos del resguardo de otras personas.
Otro de los casos investigados involucra a una adolescente de 15 años que presentaba discapacidad intelectual. La joven se convirtió en presa fácil para un sujeto sin escrúpulos que aprovechó su vulnerabilidad para cometer los abusos. Además de las menores, dos jóvenes adultas también sufrieron sus ataques.
La investigación y posterior procesamiento fue resultado del trabajo coordinado entre efectivos policiales y personal del poder judicial, quienes lograron reunir elementos de prueba suficientes para demostrar la culpabilidad del acusado. Los testimonios de las víctimas resultaron cruciales para que la Justicia llegara a esta condena.
Esta sentencia representa un hito importante para la seguridad en Quilmes, donde durante años este delincuente se movió sin restricciones. Expertos en criminalística señalan que casos como este evidencian la importancia de los protocolos de prevención y la pronta identificación de patrones delictivos.
La condena de 30 años implica que Figueroa permanecerá tras las rejas durante la mayor parte de su vida adulta restante. Las víctimas y sus familias pueden encontrar en esta resolución judicial un cierre relativo a años de trauma y sufrimiento. La sentencia quedó firme tras agotarse las instancias legales correspondientes.


