El reconocido economista Ricardo Arriazu cuestionó las decisiones del Banco Central respecto a la acumulación de divisas en las arcas públicas. Según su análisis, la institución concentró un volumen excesivo de dólares cuando deberían estar en manos de los ciudadanos y empresas privadas del país.
En su evaluación del contexto macroeconómico, Arriazu señaló que estas decisiones de política monetaria impactaron negativamente sobre la disponibilidad de crédito en la economía interna. La retención de divisas por parte de la autoridad monetaria habría limitado los recursos disponibles para financiar operaciones comerciales y productivas.
Para el especialista, el éxito de cualquier plan orientado a estabilizar el tipo de cambio dependerá fundamentalmente de cómo evolucione la demanda de divisas originada en el sector privado. Es decir, la presión que ejerzan empresas e inversores sobre el mercado de moneda extranjera será determinante para el futuro del esquema cambiario.
Esta posición de Arriazu representa una crítica implícita a la estrategia de acumulación de reservas que caracterizó el funcionamiento de la entidad en los últimos períodos. El economista propone un cambio de paradigma donde los dólares estén disponibles en el mercado, fluyendo hacia quienes los requieran para sus operaciones comerciales y financieras.
La reflexión de Arriazu llega en un momento en que el debate sobre la política cambiaria ocupa un lugar central en la agenda económica nacional. Las tensiones entre la oferta y demanda de divisas, junto con las decisiones sobre acumulación de reservas, continúan siendo puntos de fricción entre autoridades y analistas del mercado.
La teoría planteada por el especialista sugiere que una mayor circulación de dólares en manos privadas podría generar presiones diferentes sobre el tipo de cambio, en comparación con un esquema donde la autoridad concentra la mayor parte de las divisas disponibles.


