Bullrich cuestionó al Gobierno por no avisarle sobre cortes en Discapacidad

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Patricia Bullrich salió al cruce esta semana después de enterarse por canales informales de los cambios introducidos en el proyecto de Presupuesto 2027, específicamente en la partida destinada a Discapacidad. La legisladora del PRO, que ocupa un lugar estratégico como jefa de bloque y miembro de la Mesa Política, cuestionó duramente la falta de comunicación previa desde la cúpula del Ejecutivo.

En sus declaraciones, la senadora fue crítica respecto a cómo se manejan estos temas al interior de la administración. Según su perspectiva, no haber sido notificada de antemano sobre modificaciones tan sensibles genera una situación incómoda que trasciende lo meramente administrativo. Para Bullrich, este tipo de omisiones generan tensiones que afectan las relaciones políticas y personales dentro de los espacios de poder.

La denuncia de la exministra de Seguridad pone en evidencia grietas en los mecanismos de coordinación que debería existir entre los diferentes niveles de la administración y las fuerzas políticas que la sostienen. Aunque el PRO forma parte de la alianza que respalda al Gobierno de Milei, esto no garantiza que todas las decisiones se comuniquen de manera fluida y anticipada.

El tema de los recursos asignados a políticas de inclusión para personas con discapacidad es especialmente delicado, tanto por su impacto social como por su visibilidad política. Cualquier recorte en este rubro genera reacciones inmediatas en la sociedad civil y en los bloques legislativos, algo que una gestión política profesional debería prever y comunicar de manera estratégica.

La queja de Bullrich refleja un patrón que se ha observado en varias oportunidades: la falta de alineación en los mensajes y decisiones entre diferentes actores del Gobierno y sus socios parlamentarios. Esta descoordinación no solo genera inconvenientes administrativos, sino que también debilita la imagen de cohesión que toda coalición de gobierno necesita proyectar.

Para la senadora, quedar al margen de decisiones de esta envergadura cuando se tiene responsabilidad política es más que un detalle formal. Implica perder legitimidad frente a los propios equipos y verse expuesto públicamente de manera desfavorable, algo que mina la confianza mutua entre los actores políticos.

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