La tensión en la coalición gobernante crece por la situación que atraviesa Manuel Adorni. Legisladores de los principales socios políticos del Ejecutivo comienzan a manifestar su hartazgo ante la prolongación del conflicto y buscan que se tome una determinación urgente.
Álvaro González, diputado nacional del PRO, fue quien verbalizó públicamente lo que varios integrantes del oficialismo vienen comentando en privado: existe una salida evidente para zanjar esta polémica. El legislador macrista sugirió que una renuncia podría ser el camino más directo para resolver una situación que se ha vuelto insostenible para la estabilidad interna del gobierno.
No se trata de una postura aislada. En la Unión Cívica Radical y en el Movimiento de Integración y Desarrollo también hay voces que manifiestan agotamiento frente a cómo se ha desarrollado este episodio. Los aliados del Presidente esperan que Javier Milei tome una decisión de fondo que cierre definitivamente este capítulo.
La presión sobre Adorni refleja una fractura más profunda: los socios políticos del oficialismo tienen límites claros sobre cuán lejos están dispuestos a acompañar conflictos internos que desgastan la imagen de la administración. Para estos legisladores, la cuestión ya no es si existe o no un problema, sino cuánto tiempo más puede prolongarse sin que el Ejecutivo actúe.
Esta dinámica pone a Milei en una encrucijada política compleja. No solo debe considerar la lealtad de Adorni dentro de su círculo más cercano, sino también la paciencia de una coalición frágil que necesita mantenerse unida para avanzar con su agenda legislativa.
Los tiempos son críticos. Cada día que pasa sin definiciones profundiza el malestar entre los aliados. La pregunta que flota en los pasillos del Congreso es clara: ¿cuánto más puede esperar el gobierno para actuar?


