Con paso firme y una sonrisa dibujada en el rostro, el Pontífice cruzó las puertas del Instituto Gemelli en Roma este miércoles, rodeado de devotos y profesionales de la prensa que documentaron cada paso de su traslado hacia el quirófano.
La jornada fue histórica en la capital italiana. Miles de fieles se congregaron en los alrededores del nosocomio desde tempranas horas, esperanzados en el pronto restablecimiento del líder espiritual de la Iglesia Católica. Su llegada generó un clima de emoción contenida: mientras los asistentes levantaban sus teléfonos para capturar el momento, el religioso respondía con gestos de bendición y saludos continuos.
La intervención responde a la detección de un nódulo en el tejido pulmonar que requería atención quirúrgica inmediata. Según informaron desde la Arquidiócesis, se trata de un procedimiento programado cuya realización no podía postergarse. El equipo médico que lo acompañará está entre los más reconocidos de Europa en esta especialidad.
Lo que sorprendió a propios y extraños fue la compostura demostrada por el Pontífice en un momento que, para cualquier persona, resultaría angustioso. Su actitud tranquila durante el ingreso transmitió serenidad a quienes lo observaban, tanto en el sitio como a través de las transmisiones en vivo de los medios informativos.
En las últimas horas, desde distintos rincones del planeta llegaron mensajes de solidaridad y oraciones dirigidas al religioso. Organizaciones católicas, autoridades gubernamentales y ciudadanos comunes expresaron sus deseos de un restablecimiento rápido y sin complicaciones.
El equipo de comunicación vaticano mantendrá informados a los medios sobre la evolución del procedimiento quirúrgico durante las próximas horas. Se espera que dentro de los siguientes días se conozca un parte médico oficial con detalles de cómo transcurrió la intervención.


