El gobierno de Javier Milei aprobó la incorporación de Harbour Energy al Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), un programa que otorga beneficios impositivos preferenciales a empresas que realicen proyectos de envergadura en el país.
La decisión generó polémica debido a que la compañía británica había sido objeto de sanciones por sus operaciones en las Islas Malvinas, territorio que Argentina reclama como propio desde hace décadas. Esta medida reaviva la tensión entre los compromisos soberanistas históricos y la apertura económica impulsada por la administración libertaria.
Harbour Energy es una de las principales productoras de petróleo y gas en el Atlántico Sur. Sus yacimientos incluyen áreas de explotación en aguas que Argentina considera parte de su plataforma continental, aunque el Reino Unido mantiene la administración de facto de las islas.
El RIGI, implementado como herramienta para atraer capitales extranjeros, establece estabilidad fiscal por 30 años a inversores que comprometan montos significativos. Sin embargo, la inclusión de esta empresa generó críticas desde sectores nacionalistas y legisladores que cuestionan el otorgamiento de ventajas a actores vinculados con Malvinas.
Fuentes oficiales sostienen que la decisión responde a criterios puramente económicos y que el proyecto de Harbour Energy en la cuenca austral representa una inversión relevante para la industria hidrocarburífera nacional. No obstante, el tema divide aguas dentro de la clase política argentina.
Esta aprobación se produce en un contexto donde el gobierno prioriza la atracción de inversión extranjera directa como eje de su estrategia de crecimiento económico. La medida refleja una posición pragmática sobre la soberanía, privilegiando consideraciones financieras sobre reclamos territoriales históricos.
Los antecedentes de sanciones contra Harbour Energy incluyen presiones internacionales y restricciones comerciales vinculadas a sus actividades en zonas reclamadas. Pese a esto, la compañía continuó operando gracias al reconocimiento británico de sus derechos en la región.


