En una movida poco convencional, la administración de la Ciudad de Buenos Aires sacó a licitación una bóveda del Cementerio de la Recoleta con el objetivo de convertirla en un local gastronómico. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de monetizar espacios públicos que, según los funcionarios, permite generar ingresos y diversificar la oferta de servicios en uno de los lugares más emblemáticos de la capital.
El proyecto despierta miradas encontradas entre vecinos, historiadores y especialistas en patrimonio. El cementerio, considerado uno de los más importantes de América Latina, alberga los restos de personajes significativos de la historia argentina y es visitado constantemente por turistas nacionales e internacionales.
La licitación incluye requisitos específicos para garantizar que el emprendimiento respete la solemnidad del lugar. Las bases establecen condiciones particulares sobre horarios de funcionamiento, cantidad de comensales y tipo de servicios permitidos, entre otros detalles operativos.
Desde el gobierno porteño argumentan que esta iniciativa sigue la tendencia de otros espacios históricos del mundo que compatibilizan usos tradicionales con actividades económicas. Sin embargo, críticos advierten sobre los riesgos de transformar lugares de remembranza en áreas comerciales.
La adjudicación será mediante proceso transparente, abierto a interesados que cumplan con los requisitos establecidos. El plazo para presentar ofertas y las características técnicas de la bóveda forman parte de las bases completas disponibles en el portal de contrataciones del Gobierno de la Ciudad.
Esta decisión se enmarca en un contexto donde la administración local busca optimizar recursos y generar nuevas fuentes de financiamiento para mantener infraestructuras públicas. Expertos en gestión de patrimonio seguirán de cerca cómo se desarrolla esta experiencia piloto en un sitio tan particular.


