La muerte de Jorge Messi dejó una huella imborrable en Lionel. Años atrás, en una charla que cobró nueva relevancia tras su fallecimiento, el capitán de la selección argentina abrió su corazón para hablar de su progenitor y el vínculo que los unió durante toda la vida.
En esa conversación, Messi no dudó en expresar cuánto había ansiado poder tener un último encuentro físico con su padre. El deseo de abrazarlo nuevamente era algo que cargaba en el pecho, una deuda emocional pendiente que la distancia y las circunstancias no le permitieron saldar como hubiera querido.
El astro rosarino profundizó en cómo la crianza recibida de manos de Jorge moldeó su carácter y, posteriormente, la forma en que él decidió educar a sus propios hijos. La presencia paterna fue determinante en su trayectoria, tanto a nivel personal como deportivo, dejando enseñanzas que trascendieron el fútbol.
Messi reveló aspectos desconocidos de su infancia que permanecían fuera del foco público. Recordó momentos clave, anécdotas que ilustran cómo su padre acompañó cada paso de su carrera, desde los primeros días en las categorías infantiles hasta convertirse en uno de los mejores futbolistas del mundo.
La reflexión del campeón del mundo tiene un tono introspectivo. No se trata solo de nostalgia, sino de un análisis genuino sobre cómo la familia, en especial la figura paterna, impacta en la construcción de la identidad y los valores. Messi es enfático al reconocer que todo lo que transmite a sus hijos viene de la raíz, del ejemplo que Jorge le mostró durante décadas.
Esta declaración emerge en un momento donde el duelo aún resuena en el corazón del futbolista. La entrevista, que había permanecido en los archivos, adquiere una dimensión diferente ahora que Jorge ya no está. Sus palabras se transforman en un testimonio vivo de gratitud y reconocimiento hacia quien fue su pilar fundamental.


