El gobernador de Misiones, Maurice Passalacqua, anunció formalmente su posición contraria al proyecto de ley sobre tierras que impulsa el ejecutivo nacional, consolidando un quiebre cada vez más profundo con la administración Milei en la provincia.
La declaración del mandatario provincial marca un punto de inflexión en las relaciones políticas entre Misiones y el gobierno central. Passalacqua, quien lidera la provincia desde hace varios años, ha manifestado en múltiples ocasiones sus diferencias con el rumbo del país, pero esta postura sobre la normativa de tierras representa una oposición explícita a una de las iniciativas legislativas prioritarias del Ejecutivo.
El rechazo del gobernador misionero adquiere relevancia en el contexto del debate nacional sobre la reforma territorial. La iniciativa governmental enfrenta resistencias desde distintos sectores políticos y territoriales, y la oposición de una figura provinciana con poder institucional suma presión al proyecto.
Este posicionamiento reafirma la tendencia crítica que ha caracterizado la relación entre Misiones y la Casa Rosada durante el gobierno libertario. Los puntos de fricción se han multiplicado en torno a cuestiones de federalismo, distribución de recursos y definición de políticas locales versus directivas nacionales.
La provincia, ubicada en el nordeste argentino y con una economía basada en la yerba mate y el turismo, ha manifestado sus particulares intereses frente a las transformaciones que promueve Milei. Las autoridades misioneras consideran que ciertas medidas nacionales impactan de manera desproporcionada en economías regionales.
Passalacqua representa una de las voces provinciales que se atreve a cuestionar frontalmente los lineamientos del gobierno central, diferenciándose de otros gobernadores que han optado por una postura más cautelosa. Su rechazo explícito a la ley de tierras consolida su rol como crítico visible de la gestión libertaria.
Esta nueva fricción suma a la larga lista de desacuerdos que han caracterizado los últimos meses de convivencia política entre Misiones y la administración nacional, proyectando un panorama de creciente tensión en las relaciones federales.


