Un nuevo conflicto sacude los cimientos del gobierno nacional. Diego Santilli, precandidato presidencial de La Unión PRO, salió a cuestionar la permanencia de Victoria Villarruel en el cargo de vicepresidenta, generando una tensión institucional que expone las fracturas internas del espacio político en el poder.
La embestida del ex diputado porteño llega en un momento delicado para la administración libertaria. Santilli no solo pidió explícitamente la renuncia de Villarruel, sino que además puso sobre la mesa preocupaciones sobre la continuidad administrativa y la coherencia de la gestión presidencial.
La controversia marca un antes y un después en las relaciones dentro de la coalición gobernante. Mientras el presidente Javier Milei mantiene una relación cercana con su compañera de fórmula, la dirigencia más tradicional del PRO comienza a cuestionar públicamente su rol. Este enfrentamiento refleja las tensiones latentes entre los libertarios y los radicales del espacio opositor al peronismo.
Desde el entorno de Villarruel rechazaron categóricamente estos cuestionamientos. Los voceros de la vicepresidenta señalaron que sus críticos buscan generar distracción de los temas que realmente importan a los ciudadanos, y enfatizaron el apoyo directo del presidente a su gestión.
La tensión no queda circunscripta a declaraciones mediáticas. Fuentes cercanas al gobierno indicaron que esta arremetida podría tener consecuencias en la agenda legislativa y en la articulación política de los próximos meses. El Congreso es escenario donde estas diferencias tomarán cuerpo en votaciones y posicionamientos públicos.
Este episodio pone de relieve cómo el oficialismo, pese a contar con el control del Ejecutivo, enfrenta divisiones que limitan su capacidad para imponer una línea única. Las diferencias entre libertarios, radicales y el PRO tradicional emergen a la superficie cada vez que alguno de los actores intenta consolidar su posición de cara a 2025.
La vidriera política nacional seguirá atenta a cómo responden los principales actores en los próximos días. El pulso institucional que inaugura Santilli probablemente generará reacciones en cadena que modifiquen el mapa de alianzas.


