La puerta de conexión entre Villa La Angostura y territorio chileno atraviesa una crisis infraestructural que genera alarma entre autoridades locales. El Paso Internacional Cardenal Antonio Samoré, uno de los accesos fronterizos más relevantes de la Patagonia, presenta un cuadro preocupante: instalaciones sanitarias fuera de servicio por su avanzado deterioro y una ruta de aproximación con fallas estructurales graves.
La situación ha disparado las voces de reclamo hacia el Gobierno Nacional. El intendente de Bariloche encabeza la batería de pedidos para que se intervenga en la zona y se ejecuten reparaciones urgentes. Desde la administración local enfatizan que no es un problema menor: se trata de uno de los pasos más transitados de la región patagónica, utilizado tanto por turistas como por comerciantes que cruzan regularmente hacia y desde Chile.
El deterioro de las instalaciones sanitarias representa no solo un inconveniente para los usuarios, sino también una cuestión de salubridad pública. Los baños clausurados dejan a viajeros sin acceso a servicios básicos durante horas, lo que ha generado quejas recurrentes entre quienes utilizan esta vía.
La ruta de acceso al paso fronterizo, por su parte, muestra deficiencias que ponen en riesgo la seguridad vial. Los baches, grietas y desperfectos en la calzada se han vuelto cada vez más notables, complicando el tránsito de vehículos particulares y transportes de carga.
Los funcionarios locales han señalado que la región no puede permitirse el colapso de su infraestructura fronteriza, especialmente considerando que esta conecta directamente con el territorio chileno. El paso no es solo turístico: representa una vía comercial importante para ambos lados de la frontera.
Desde hace semanas, las autoridades patagónicas insisten ante Nación en la necesidad de un plan integral de mantenimiento y refacción. El llamado es por una intervención rápida que evite mayores complicaciones logísticas y de conectividad regional. El silencio o la demora en las respuestas desde el nivel nacional es lo que más preocupa a los gobernadores locales, quienes consideran que esta es una responsabilidad federal ineludible.


