En una decisión que marca tensión entre distintos sectores que querían protagonizar el adiós al Indio Solari, Máximo Kirchner se negó a ceder ante la AFA y logró consensuar con Axel Kicillof la realización del velorio en Avellaneda, la cuna del legendario cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
La jugada política del diputado nacional pone de relieve las disputas que emergen cuando se trata de homenajear a una figura icónica de la cultura argentina. Mientras la Asociación del Fútbol Argentino había manifestado intenciones de utilizar su infraestructura para el evento, Kirchner sostuvo una línea que finalmente prevaleció en las negociaciones.
El gobernador bonaerense avaldó la propuesta del legislador del Frente de Todos, reconociendo la importancia simbólica de que el despedimiento se concretara en la localidad donde el músico desarrolló gran parte de su trayectoria artística y mantuvo vínculos profundos con su comunidad.
Esta definición refleja también cómo en momentos de duelo nacional, las gestiones políticas y las instituciones compiten por posicionarse como guardianes de la memoria colectiva. La AFA, que en otros contextos ha funcionado como espacio de encuentro para ceremonias de alto impacto, quedó esta vez fuera de la escena central del homenaje.
La elección de Avellaneda como sede tiene connotaciones que van más allá de lo administrativo. La ciudad, hogar histórico de la hinchada independentista, representa para muchos seguidores del Indio un territorio que encarna la esencia de su mensaje artístico y su conexión con los sectores populares.


