En medio de las tensiones internas que atraviesan la administración libertaria, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, habría realizado gestiones políticas para frenar cualquier intento de remover al vocero presidencial Manuel Adorni. Según trascendió en círculos políticos, el funcionario salteño contactó a sus pares Raúl Jalil de Catamarca y Carlos Jalil de Jujuy para coordinar posiciones al respecto.
La estrategia detrás de este movimiento responde a una preocupación común entre los gobernadores: evitar que un cambio de esta magnitud en el gabinete sea utilizado por el presidente Javier Milei para reforzar su narrativa de víctima. En términos políticos, una destitución del portavoz podría interpretarse como presión sobre el mandatario, algo que busca impedirse desde la gobernación salteña.
Sáenz viene posicionándose como interlocutor activo entre el gobierno nacional y la estructura provincial, jugando un rol de mediador en las disputas internas del oficialismo. Esta movida muestra cómo los gobernadores intentan ejercer influencia sobre decisiones que se toman en Casa Rosada, aunque con poder limitado en la toma final de decisiones.
Adorni ocupó el puesto de portavoz desde los primeros días de la gestión Milei y ha sido un rostro visible del gobierno libertario ante la prensa. Su continuidad o salida del cargo podría tener implicaciones para la comunicación oficial y la relación con los medios.
Las gestiones de Sáenz reflejan cálculos electorales y políticos más amplios. Los gobernadores mantienen un equilibrio delicado entre apoyar al gobierno nacional y preservar sus propios espacios de poder territorial. Una crisis interna en el ejecutivo nacional afecta la estabilidad política en las provincias y puede comprometer acuerdos federales.
Esta noticia se enmarca en un contexto de crecientes fricciones dentro de la administración libertaria, donde se han registrado cambios en posiciones clave y tensiones entre diferentes sectores del gobierno. La intervención de Sáenz y otros mandatarios provinciales intenta canalizar estas diferencias hacia escenarios menos confrontacionales.


