En un movimiento político de gran envergadura, el gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro decidió colocar a Angelini como su representante de confianza para disputar el control sobre Rosario frente a la creciente influencia del intendente Pablo Javkin.
La determinación del mandatario provincial responde a la necesidad de consolidar una contraparte fuerte que limite el poder ejecutivo del intendente rosarino, quien en los últimos meses ha ganado protagonismo tanto a nivel local como provincial.
Esta jugada política marca un punto de inflexión en las tensiones internas que caracterizan la gestión de la ciudad. Javkin, quien gobierna desde 2019, ha mantenido una postura relativamente independiente respecto a las decisiones del gobierno provincial, lo que generó fricciones constantes.
Al designar a Angelini en un rol estratégico, Pullaro busca establecer contrapesos institucionales que le permitan ejercer mayor incidencia en las decisiones municipales sin necesidad de confrontación directa.
La medida refleja un cálculo electoral anticipado pensando en los comicios venideros. Tanto Pullaro como Javkin tienen ambiciones que trascienden sus cargos actuales, y la disputa por Rosario se perfila como un escenario clave para definir correlaciones de fuerza en la provincia.
Angelini, figura con experiencia en cargos ejecutivos, asume ahora un rol de bisagra política. Su nominación no es casual: representa la apuesta del gobernador por un interlocutor capaz de dialogar con distintos sectores sin perder lealtad al proyecto pullareista.
Desde hace meses circulaban especulaciones sobre eventuales movimientos de este tipo. Sin embargo, la confirmación oficial sorprendió por su timing y su claridad: no se trata de un nombramiento menor o protocolar, sino de una piedra de toque en la batalla por la influencia rosarina.
Los analistas políticos santafesinos advierten que esta decisión podría intensificar las tensiones entre la Casa de Gobierno provincial y la Municipalidad, transformando a Rosario en un tablero de ajedrez donde se dirimen conflictos de poder más amplios.


