La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, marca el fin de una era para el narcotráfico en México tras ser abatido por el Ejército Mexicano en un operativo de alta precisión.
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la estrategia de seguridad nacional, subrayando que su gobierno actúa en el marco de la Constitución y que “la búsqueda es la paz, no la guerra”.
No obstante, el vacío de poder dejado por el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha desatado una ola de violencia inmediata con bloqueos y ataques en diversas zonas de Jalisco, incluyendo Puerto Vallarta.
Expertos en seguridad advierten que la muerte de grandes capos suele derivar en la fragmentación de los cárteles en células más pequeñas e imprevisibles, lo que podría aumentar la violencia territorial a corto plazo. Además, este golpe afecta directamente el nexo del tráfico de drogas con redes en China que operaban en aguas internacionales para el suministro de precursores químicos.
Mientras el gobierno garantiza la seguridad para eventos internacionales como el Mundial 2026, la justicia internacional también avanza en la región con la CPI iniciando audiencias contra otros líderes acusados de crímenes contra la humanidad en sus propias “guerras contra las drogas”.
El desafío ahora para México es contener la reacción violenta del CJNG y evitar que la pulverización del grupo genere grupos delictivos descontrolados que azoten a la población civil.

