Los números no mienten. Según el último relevamiento de Management & Fit, la imagen negativa del presidente Javier Milei ha alcanzado su punto más crítico desde que asumió el cargo en diciembre de 2023. La consultora especializada en estudios de opinión pública detectó un crecimiento sostenido de la desaprobación que refleja el deterioro de la aceptación presidencial en las últimas semanas.
Este indicador es particularmente significativo porque Management & Fit es una de las principales encuestadoras del país, con metodología reconocida en el análisis de percepciones políticas. El dato llega en un contexto de tensiones económicas, medidas de ajuste que afectan sectores amplios de la población y debate constante en torno a las políticas implementadas por la administración libertaria.
La escalada en el rechazo no es un fenómeno aislado. Diversos factores han confluido en este escenario: la persistencia de la inflación, los ajustes en gasto público, las fricciones con bloques legislativos y el impacto en la calidad de vida de amplios sectores poblacionales. Cada uno de estos elementos ha contribuido a moldear una opinión pública cada vez más crítica con respecto a la gestión presidencial.
Los analistas políticos advierten que estos números representan un desafío considerable para el gobierno de cara a los próximos meses. Una desaprobación en máximos históricos complica la gobernabilidad y puede afectar la capacidad de impulsar iniciativas legislativas, especialmente aquellas que requieren respaldo parlamentario o consenso social.
La encuesta de Management & Fit se suma a otros relevamientos que en las últimas semanas han mostrado tendencias similares. Este patrón coincidente entre diferentes institutos de medición genera un escenario complejo para la Casa Rosada, que deberá evaluar estrategias comunicacionales y políticas para revertir la tendencia.
Cabe destacar que los ciclos políticos argentinos han demostrado históricamente ser volátiles. Sin embargo, alcanzar máximos de desaprobación tan temprano en una gestión presidencial representa un indicador de alerta que trasciende la coyuntura electoral o mediática inmediata.


