La logística argentina atraviesa un período de profunda transformación. La liberalización de las importaciones, sumada a la presión en los precios operacionales y la adopción de nuevas herramientas digitales, está obligando a empresas y gerentes a replantear estrategias que parecían consolidadas hace apenas un par de años.
Jorge Baschiera, responsable de las operaciones logísticas en una compañía dedicada a soluciones tecnológicas, es uno de los profesionales que lidia a diario con estos cambios. Su perspectiva desde la cancha pone el foco en tres pilares fundamentales que hoy determinan el éxito o fracaso de cualquier operación: la articulación entre áreas, el manejo eficiente del inventario y el control riguroso de gastos.
“La coordinación interna es más crítica que nunca”, explica Baschiera. Con una puerta abierta a productos importados, la competencia se intensifica y cualquier demora operativa puede resultar en pérdidas significativas. Las áreas de compras, almacenes y distribución deben moverse al unísono, anticipando demanda y ajustando volúmenes en tiempo real.
El tema del stock también requiere un replanteo. La llegada más ágil de mercadería del exterior permite reducir inventarios ociosos, pero exige un control mucho más sofisticado. Mantener demasiada mercadería consume recursos; tener poco genera quiebres de stock y clientes insatisfechos. El equilibrio es delicado y requiere datos precisos.
En cuanto a los costos, el panorama es complejo. Si bien la competencia puede presionar precios hacia abajo, los gastos operacionales no necesariamente bajan. El transporte, la energía y los servicios mantienen presión alcista. Aquí es donde la tecnología juega un papel determinante: automatizar procesos, monitorear rutas en tiempo real y optimizar espacios son formas concretas de ganar eficiencia sin sacrificar calidad.
La inversión en herramientas digitales ya no es un lujo sino una necesidad competitiva. Sistemas de gestión integrados, análisis de datos y plataformas de rastreo permiten a las empresas tomar decisiones más rápidas y precisas. Esto es especialmente relevante para firmas que compiten contra jugadores internacionales con recursos superiores.
Para Baschiera y otros especialistas del rubro, el desafío central no es solo adaptarse a las nuevas reglas de juego, sino anticiparse a ellas. Quienes logren sincronizar coordinación operativa, gestión inteligente de inventarios y control de costos mediante tecnología estarán mejor posicionados para prosperar en esta etapa de transición.


