En los pasillos del Palacio de Hacienda y la Casa Rosada circulan versiones sobre roces entre el presidente Javier Milei y Luis Caputo, su titular de Finanzas. Aunque ambos mantienen públicamente una imagen de unidad, fuentes cercanas al oficialismo señalan desacuerdos sobre cómo conducir la política económica en esta nueva etapa del mandato.
Las divergencias se concentran principalmente en dos ejes: la velocidad y alcance de las medidas de ajuste fiscal, y la coordinación entre el equipo económico respecto a los tiempos de intervención en los mercados. Milei ha presionado por una reducción más agresiva del gasto público, mientras que Caputo buscaría preservar márgenes de maniobra para evitar crisis de confianza en los mercados financieros.
Esta fricción refleja una tensión clásica en gobiernos ultraortodoxos: la búsqueda de resultados inmediatos frente a la necesidad de mantener estabilidad macroeconómica. El presidente reclama cambios drásticos que consoliden su narrativa reformista, mientras que el ministro advierte sobre los riesgos de movimientos precipitados que podrían desestabilizar el sistema.
Los puntos de conflicto incluyen decisiones sobre transferencias a provincias, el nivel de endeudamiento externo, y la estrategia respecto al Banco Central. Caputo históricamente ha mantenido contactos frecuentes con organismos internacionales y mercados de capital, lo que lo lleva a ser más cauteloso ante cambios bruscos de rumbo.
Desde el gobierno sostienen que se trata de debates técnicos normales en cualquier administración que busca consenso sobre medidas complejas. Sin embargo, el tono de algunos pronunciamientos públicos del presidente y sus allegados sugiere una impaciencia creciente frente a lo que considera una implementación lenta de su agenda.
Esta dinámica cobra relevancia en momentos críticos para la economía argentina, donde cada decisión impacta directamente en los precios, el empleo y la confianza inversora. Los próximos meses determinarán si estas diferencias se resuelven internamente o escalan hacia una crisis política.


