El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado una nueva onda de choque en los mercados globales al anunciar un incremento de los aranceles globales del 10% al 15%.
Esta decisión se produce apenas un día después de fijar la tasa inicial y tras un fallo del Tribunal Supremo que puso en duda su estrategia comercial previa.
La Comisión Europea ha reaccionado exigiendo “claridad total” a Washington y demandando el cumplimiento de los acuerdos firmados, mientras que el Parlamento Europeo ya ha paralizado la ratificación de pactos comerciales clave con EE. UU.
en señal de protesta. Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que su país se encuentra “sin riesgos” institucionales a pesar de la amenaza arancelaria, aunque admitió que la administración mexicana evalúa proceder legalmente si se concretan las medidas.
La incertidumbre ha provocado que varios países comiencen a desviar su comercio hacia China, que ya registra un repunte significativo en sus exportaciones.
Trump ha calificado el fallo del Supremo como “tonto” y ha amenazado con represalias mayores a las naciones que intenten eludir sus políticas proteccionistas. Este escenario de “guerra comercial 2.0” amenaza con desacelerar la economía global y forzar una reconfiguración de las cadenas de suministro hacia el gigante asiático, dejando a las empresas multinacionales en una posición de extrema cautela ante el clima de inestabilidad.

