La ministra de Seguridad Patricia Bullrich atraviesa un momento crítico en su gestión. Los pliegos para designar nuevos integrantes del Poder Judicial que ella promueve enfrentan obstáculos inesperados en el Senado, donde el oficialismo no logra mantener la unidad necesaria para avanzar con las confirmaciones.
La fractura interna tiene como telón de fondo las últimas controversias protagonizadas por Manuel Adorni, portavoz presidencial. Sus declaraciones públicas han generado ruido dentro de la coalición de gobierno, afectando la gobernabilidad en la Cámara Alta. Este fenómeno, denominado ya como “efecto Adorni”, comienza a trasladarse a otros debates legislativos.
Los aliados que responden al presidente Javier Milei han mostrado distancia respecto a los compromisos adquiridos con Bullrich en materia judicial. Senadores que inicialmente apoyaban los pliegos ahora cuestionan los tiempos y las características de los candidatos propuestos por la cartera de Seguridad.
La designación de jueces es una de las prioridades del gobierno libertario para reconfigurar instancias clave del sistema judicial. Sin embargo, la falta de cohesión legislativa obstaculiza estos planes. Bullrich ha mantenido reuniones bilaterales con legisladores para intentar revertir la situación, aunque sin resultados contundentes hasta el momento.
En el Senado Nacional, donde la mayoría requiere consensos delicados, cualquier grieta en la coalición se multiplica en impacto. Los gobernadores aliados también han comenzado a ejercer presión sobre sus senadores, complicando aún más la ecuación política para la ministra.
La tensión refleja las dificultades estructurales que enfrenta el gobierno para mantener disciplina legislativa en un contexto donde las decisiones del portavoz generan permanentes rozamientos. Fuentes cercanas al círculo íntimo de Bullrich señalan que espera revertir esta situación antes de que los pliegos pierdan momentum legislativo.
Los próximos días serán decisivos para conocer si el oficialismo puede recomponer su apoyo o si los jueces que propone la ministra quedarán atrapados en disputas internas que exceden el análisis de sus antecedentes profesionales.


