El Senado postergó una semana la convocatoria para que Manuel Adorni comparezca ante la cámara alta. Lo que estaba previsto para el jueves 25 se correrá hacia adelante, dejando la interpelación del funcionario prácticamente confirmada para el 2 de julio.
La decisión contó con el respaldo del oficialismo y también de los senadores dialoguistas, quienes avalaron la prórroga. Esta maniobra legislativa se traduce en una semana adicional de preparativos para que el jefe de Gabinete ultimen los detalles de su defensa ante la oposición.
En la sesión prevista para principios de julio, Adorni deberá responder los cuestionamientos que formule la oposición. El escenario es delicado: si sus explicaciones no logran satisfacer a los senadores opositores, existe la posibilidad concreta de que presenten una moción de censura en su contra.
Este tipo de procedimientos parlamentarios refleja la tensión política actual. La interpelación a un funcionario de primer nivel como el jefe de Gabinete representa una jugada parlamentaria de peso, que busca cuestionar públicamente su gestión y sus decisiones.
La confluencia entre el oficialismo y los bloques dialoguistas para aprobar el corrimiento demuestra que, al menos en este punto, existe consenso sobre los tiempos. Sin embargo, la incógnita sobre cómo votarán estos últimos en una eventual moción de censura permanece abierta.
En los próximos días, todo apunta a que el Ejecutivo intensificará los contactos con los legisladores para asegurar votos y construir una mayoría que resista cualquier iniciativa de censura. La comparecencia de Adorni en el Senado será, sin dudas, uno de los momentos políticos más relevantes del mes.


