Sergio Massa se mueve en el tablero político con la intención de construir una alianza que reúna a fuerzas del radicalismo y el peronismo, con la mira puesta en las próximas elecciones. El dirigente considera que el cambio de gobierno ha generado descontento en la población y que existe espacio para una alternativa que convoque a diferentes sectores.
En sus conversaciones con intendentes y referentes de ambas coaliciones tradicionales, Massa sostiene que existe una oportunidad para que los votantes recapaciten sobre la dirección que eligieron hace apenas unos meses. Su estrategia apunta a capitalizar la insatisfacción con la gestión actual y posicionarse como una opción viable frente a la administración Milei.
El armado que promueve el exfuncionario busca trascender las divisiones internas que históricamente fracturaron tanto al radicalismo como al peronismo. La propuesta es construir desde abajo, aprovechando estructuras territoriales que aún mantienen enraizamiento en municipios del conurbano y el interior.
Fuentes cercanas al dirigente indican que los encuentros abarcan tanto a gobernadores como a intendentes de la UCR y el PJ que comparten preocupaciones sobre los efectos de las medidas implementadas en lo que va del año. La creciente tensión social y el impacto en sectores vulnerables serían puntos de convergencia para esta iniciativa.
Massa confía en que hacia 2025 el escenario político mostrará grietas en la coalición gobernante. Apunta a que el deseo de cambio que motorizo la votación de hace poco más de un año podría revertirse si los problemas económicos y sociales se profundizan.
La jugada del exministro representa una búsqueda por recuperar relevancia en el mapa político nacional después de su derrota electoral. Su apuesta es que la sociedad eventualmente reconozca los errores de la opción elegida y vuelva a considerar alternativas que combinen experiencia de gestión con promesas de estabilidad.


