Boca Juniors entró en el Maracaná como un vendaval. Con un fútbol intenso y directo, el equipo dirigido por el técnico azul generó peligro desde los primeros minutos ante Vasco da Gama, en un choque válido por la Copa Sudamericana que no dejó dudas sobre quién quería más.
El primer gol llegó temprano en el encuentro cuando un defensor central del conjunto xeneize aprovechó una jugada de set piece para abrir la cuenta. La ejecución fue limpia, sin margen de error, y puso al equipo en ventaja en territorio brasileño.
Con la confianza que otorga el gol, Boca aceleró sus acciones ofensivas. El ritmo imprimido en cancha fue abrumador para los locales, quienes no encontraban respuestas en defensa. La presión constante de los azules generó espacios que fueron aprovechados con una precisión envidiable.
El segundo tanto llegó desde una contra fulminante. Después de recuperar el balón en campo propio, Boca desplegó su capacidad letal en transición. El delantero fue quien se encargó de sellar la superioridad del equipo de La Ribera, dejando el marcador 2-0 apenas entrada la segunda parte del cotejo.
La actuación del primer tiempo fue de las más convincentes de Boca en competiciones internacionales. La defensa fue sólida, el mediocampo controló los tiempos del juego y el ataque encontró las opciones de gol que buscaba. Vasco da Gama, por su parte, sufrió para contener la embestida azul y apenas logró generar ocasiones de riesgo ante el guardameta boquense.
Con esta victoria en el Maracaná, el equipo de la ribera sudeste capitalina tomó una ventaja considerable que le permitirá administrar la serie. El control del juego y la efectividad ofensiva quedaron plasmados en el marcador, dejando un panorama muy favorable para las instancias finales de la Sudamericana. La actuación de los dirigidos por el técnico azul demostró por qué son considerados uno de los candidatos fuertes para conquistar el torneo.


