La interna peronista vuelve a saltar a la cancha pública. Esta vez, el escenario es la elección de integrantes para el Consejo de la Magistratura, y la fractura quedó expuesta: dos alas del movimiento irán con listas separadas de candidatos abogados, profundizando así la grieta que divide a la coalición.
La decisión marca un nuevo episodio de tensión dentro de las filas que tradicionalmente actuaban de manera coordinada. Mientras una facción del peronismo impulsa su propia nómina, la otra avanza en paralelo con candidatos propios, sin acuerdos de por medio.
Esta competencia interna no es menor. El Consejo de la Magistratura es un organismo clave en la estructura judicial argentina, con incidencia directa en la designación y disciplina de jueces. La elección de sus miembros refleja las fuerzas políticas en juego y define, en buena medida, orientaciones futuras del sistema.
La ruptura evidencia cómo la cohesión peronista sigue resquebrajándose en múltiples frentes. Lejos de presentar un bloque unificado, los principales referentes de esta tradición política no logran consensuar posiciones estratégicas, ni siquiera en temas donde históricamente ejercieron una presencia determinante.
Los abogados que componen ambas listas responden a criterios distintos dentro de cada sector. Algunos tienen vínculos más cercanos a gobernadores provinciales, otros a legisladores nacionales, y algunos más a estructuras territoriales tradicionales. Esta multiplicidad de intereses replica, en pequeño, la fragmentación que aqueja al conjunto del movimiento.
La competencia entre ambas nóminas promete un proceso electoral intenso. Los militantes y simpatizantes peronistas que participen en la votación enfrentarán una decisión que, más allá de cuestiones técnicas sobre perfiles jurídicos, representa una toma de posición dentro de la propia coalición.
Esta estrategia de listas separadas abre interrogantes sobre la capacidad del peronismo para coordinar acciones políticas relevantes. Si ni siquiera en una contienda interna logra mantener la unidad, las consecuencias podrían replicarse en otros escenarios legislativos y electorales próximos.


