En un movimiento que reafirma su posición dentro de la industria energética argentina, el empresario Manzano logró asegurar el control de Metrogas, una de las principales distribuidoras de gas natural del país. Esta operación marca un hito significativo en la trayectoria empresarial del magnate y lo consolida como un jugador fundamental en decisiones que afectan la cadena energética nacional.
La adquisición representa un paso estratégico en la consolidación de un portafolio de activos que ya incluye otras inversiones relevantes en el sector. Con esta incorporación, Manzano expande su capacidad de influencia sobre la distribución de un recurso esencial para millones de hogares y empresas argentinas.
Metrogas atiende a una base de clientes distribuida principalmente en el área metropolitana, siendo responsable del suministro a sectores residenciales, comerciales e industriales. El control de esta infraestructura posiciona al empresario en un lugar privilegiado para participar en decisiones futuras sobre tarifas, expansión de redes y modernización de sistemas.
Esta operación se enmarca en un contexto donde la concentración del capital en el sector energético continúa siendo un tema de debate. La capacidad de Manzano para articular múltiples inversiones en rubros complementarios le permite construir sinergias operativas y financieras que potencian su influencia en la cadena de valor.
Analistas del mercado señalan que movimientos como este reflejan la apuesta de inversores privados por consolidarse en sectores estratégicos considerados resilientes incluso en contextos económicos volátiles. La energía, en particular, mantiene una demanda constante independientemente de ciclos económicos, lo que la convierte en un destino atractivo para capitales con visión de largo plazo.
La operación también evidencia la disposición del sector privado de mantener participación activa en empresas de servicios públicos, un terreno históricamente disputado entre el Estado y actores privados en Argentina. Con esta incorporación, Manzano se posiciona para ser interlocutor ineludible en futuras negociaciones sobre política energética, tanto con el gobierno como con organismos reguladores.


