Un nuevo episodio de fricción política sacudió a Rosario cuando la candidata del PRO en la ciudad expresó su rechazo ante la posibilidad de que el presidente Javier Milei concurra al próximo acto de conmemoración de la Bandera en compañía del vocero presidencial Manuel Adorni.
La postulante opositora elevó su malestar de manera directa, solicitando explícitamente que el mandatario no llegue acompañado por el funcionario. Esta postura refleja las tensiones que persisten dentro de la coalición política argentina, incluso entre espacios que formalmente se alinean en el gobierno nacional.
El acto de la Bandera representa una de las ceremonias cívicas más relevantes del calendario político rosarino, por lo que la participación de figuras de envergadura nacional suele revestir importancia simbólica. La intervención de Milei en estos eventos institucionales, especialmente acompañado por su equipo de comunicación, había generado expectativa en diversos sectores.
La reserva expresada por la precandidata amarilla evidencia desacuerdos tácticos sobre cómo posicionarse frente a la administración libertaria. En el contexto de una elección próxima, la visibilidad y el protagonismo en espacios públicos resultan cruciales para la proyección política de las candidaturas locales.
Estas divergencias no constituyen un hecho aislado. En los últimos meses, el PRO ha manifestado en reiteradas ocasiones su voluntad de diferenciarse respecto de ciertas políticas implementadas desde la Casa Rosada, buscando construir una identidad propia de cara a los comicios venideros.
La negativa registrada en Rosario se inscribe en una dinámica más amplia de reposicionamiento de Juntos por el Cambio, que intenta mantener su relevancia política sin perder la coalición que integra el gobierno, pero marcando distancias donde lo estima conveniente para sus aspiraciones electorales.


