Ángel Romero no será parte de la próxima convocatoria de la selección paraguaya para los compromisos clasificatorios hacia el Mundial 2026. La noticia llegó como un golpe para el delantero xeneize, quien salió a responder públicamente ante su exclusión del listado de jugadores que dirigirá la AFA guaraní.
A través de un mensaje en sus redes sociales, el atacante de Boca Juniors reconoció con madurez la decisión del cuerpo técnico. “El fútbol es así”, escribió, aceptando que los números no acompañaron su desempeño en el semestre.
La realidad es que Romero acumuló poco rodaje en el club de la Ribera durante los últimos meses. Su participación fue limitada, lo que influyó directamente en la evaluación que hizo el entrenador de Paraguay a la hora de armar la nómina. Los técnicos internacionales siempre prefieren convocar a futbolistas que tengan continuidad en sus respectivos equipos, y el xeneize no logró brindarle la regularidad esperada.
Este tipo de situaciones son comunes en el fútbol profesional. Un buen rendimiento en el club es prácticamente obligatorio para mantener un lugar en la selección. Cuando eso no ocurre, las consecuencias llegan rápido, especialmente en procesos clasificatorios donde no hay margen para experimentos.
Romero tendrá ahora la oportunidad de revertir la situación. Deberá buscar ganarse nuevamente la confianza de Juan Carlos Osorio, técnico de Paraguay, mediante un desempeño sólido con Boca. Las próximas semanas serán clave para que el delantero recobre protagonismo en el equipo azul y oro.
La competencia por un lugar en las selecciones siempre es feroz. Otros futbolistas buscarán esos espacios, así que Romero no puede permitirse seguir en la banca. Su respuesta debe venir en la cancha, demostrando por qué merece estar entre los elegidos cuando llegue la próxima citación. En el fútbol profesional, las oportunidades no siempre regresan, y eso es algo que el jugador comprende perfectamente.


