Un nuevo escándalo sacudió los pasillos de la administración nacional. El segundo de confianza de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presentó su renuncia en las últimas horas luego de que se agudizaran los enfrentamientos con Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.
La salida del funcionario refleja las crecientes tensiones internas que atraviesan el gobierno libertario. Según fuentes cercanas al tema, las diferencias entre el colaborador de Bullrich y la hermana del presidente se habrían tornado insostenibles durante las últimas semanas, generando un clima de confrontación permanente en los despachos oficiales.
Esta dimisión se suma a una serie de movimientos en la estructura administrativa que evidencian las dificultades para mantener cohesión dentro del equipo de gobierno. Los roces entre los diferentes sectores que integran la administración Milei han sido materia de seguimiento constante por parte de los analistas políticos.
La ministra de Seguridad había colocado al funcionario en una posición estratégica dentro de su cartera. Su partida representa un golpe para la ministra y abre interrogantes sobre la dirección que tomarán las políticas de seguridad en los próximos meses.
Desde el círculo íntimo de Karina Milei no han realizado comentarios públicos sobre este alejamiento. No obstante, en la Casa Rosada se respira un clima de incertidumbre ante lo que podría significar esta nueva crisis interna para la estabilidad del equipo presidencial.
Las fricciones entre funcionarios de distintas áreas del gobierno vienen siendo una constante desde el inicio de la gestión. Esta es la última evidencia de que los clivajes internos continúan marcando el ritmo de la administración, poniendo en tela de juicio la capacidad de coordinación entre los diferentes ministerios.


