En medio de la polémica desatada por el denominado Rufusgate, el senador nacional Carlos Menem salió a desmentir las imputaciones del presidente Javier Milei y apuntó directamente contra su equipo de gestión en redes sociales.
El legislador peronista negó haber participado en la difusión del contenido cuestionado y responsabilizó al profesional encargado de administrar sus cuentas digitales por el incidente que generó controversia en las últimas horas.
Menem enfatizó que se trataba de un error operativo ajeno a su voluntad, argumentando que el manejo de sus plataformas virtuales corresponde exclusivamente a su community manager. De esta manera, intentó desvincularse de las consecuencias políticas y mediáticas del episodio.
La postura del senador contrasta con la línea adoptada por la Casa Rosada, donde se apuntó directamente contra el político mendocino. Milei no dudó en señalar al dirigente como responsable del contenido difundido, intensificando la tensión entre ambos sectores del oficialismo.
Este cruce de acusaciones refleja el clima de fricción que existe en la coalición gobernante, donde las diferencias entre el Ejecutivo y sectores internos de la administración pública se expresan cada vez con mayor crudeza a través de las redes sociales y declaraciones públicas.
Hasta el momento, el community manager imputado no ha emitido declaraciones públicas sobre su rol en los hechos. Las versiones sobre quién fue responsable final del posteo continúan siendo materia de debate entre los principales actores políticos involucrados.
La situación generó repercusiones en la opinión pública y en círculos políticos, con analistas cuestionando tanto la capacidad de supervisión de los funcionarios sobre sus equipos digitales como la calidad de la comunicación institucional del gobierno.


