Martín Menem levantó la voz para defender su relación con el presidente Javier Milei, tras las acusaciones que lo señalan como poco confiable en la cúpula gubernamental. El presidente de la Cámara de Diputados aseguró que cuestionar su fidelidad implica subestimar las capacidades del jefe de Estado para discernir a quiénes lo rodean.
La respuesta del diputado mendocino surge en medio de una disputa creciente entre diferentes facciones del oficialismo. En el centro del conflicto se encuentra Santiago Caputo, figura de confianza presidencial cuya esfera de influencia ha generado tensiones con otros sectores cercanos a Milei.
Menem intentó bajar la temperatura del enfrentamiento al plantear que las desavenencias deben resolverse en espacios privados, lejos de la atención mediática. Su llamado a dirimir cuestiones “en el vestuario” refleja la preocupación por el deterioro de la imagen de unidad que el gobierno intenta proyectar hacia afuera.
La interna entre distintas corrientes del equipo presidencial ha trascendido en varias oportunidades, generando especulaciones sobre grietas en la administración. Menem buscó cerrar esta discusión insistiendo en que la confianza entre los colaboradores del Ejecutivo es absoluta y que no hay espacio para dudas infundadas.
Su posicionamiento refleja el esfuerzo por mantener cohesión en las filas del gobierno, particularmente en la Cámara Baja, donde la coalición de Milei depende de acuerdos y consensos legislativos para avanzar con su agenda. Las tensiones internas no solo afectan la gobernabilidad sino también la capacidad de negociación política.
La declaración de Menem también representa un gesto de lealtad explícita hacia Milei, anticipándose a potenciales críticas que pudieran cuestionar su alineamiento con el proyecto presidencial. Al reafirmar su compromiso, busca cerrar especulaciones sobre cambios en la estructura de poder dentro de la administración.


