La frustración invadió a Juan Román Riquelme y su cuerpo técnico tras el resultado que dejó a Boca sin la victoria que buscaba ante el equipo brasileño. En ese contexto de molestia generalizada en la institución de la Ribera, fue el Director Técnico quien decidió apuntar hacia la labor arbitral.
Con tono crítico, el estratega expresó sus reservas respecto a la imparcialidad del silbante procedente de Venezuela. Las palabras del entrenador buscaban cuestionar si el árbitro había actuado conforme a lo esperado en un partido de esta magnitud.
“Me resulta complicado aceptar que haya procedido con total honestidad”, fueron términos que reflejaban la inconformidad del DT con las decisiones tomadas durante los noventa minutos de juego. Esta declaración marcó un punto de quiebre en las críticas posteriores al encuentro.
El clima en el club es de tensión tras el resultado. No solo los directivos perciben el malestar, sino que también se refleja en la postura pública del cuerpo técnico, que no duda en señalar lo que considera fueron errores del árbitro.
Este tipo de cuestionamientos es frecuente en el fútbol cuando los resultados no acompañan las expectativas. Sin embargo, cuando provienen del Director Técnico, adquieren mayor peso y generan debate sobre si realmente hubo falencias en la conducción del encuentro.
El empate ante Cruzeiro dejó más interrogantes que respuestas para la escuadra de Boca. Ahora el equipo deberá enfocarse en los próximos compromisos, pero esta polémica sobre la actuación del árbitro permanecerá en el análisis de los últimos minutos del partido.


