Los camioneros hondureños respiraron aliviados después de semanas de tensión. El Instituto Hondureño del Transporte Terrestre confirmó que mantendrá la tarifa base de 1,24 dólares por cada kilómetro recorrido para el transporte de mercaderías pesadas.
La decisión llega en un momento crítico para el sector. Los conductores habían denunciado que trabajaban en condiciones sumamente precarias y amenazaron con detener completamente sus operaciones si no obtenían garantías sobre sus ingresos mínimos.
Esta tarifa representa un piso fundamental para miles de trabajadores del volante que mueven la economía centroamericana. Sin este respaldo oficial, muchos transportistas se veían obligados a aceptar fletes que apenas cubrían los costos operativos.
Las protestas del gremio habían escalado durante las últimas semanas. Los choferes argumentaban que los precios del combustible y el mantenimiento de los vehículos hacían insostenible operar por debajo de esa cifra mínima establecida.
El organismo regulador ratificó la medida como una forma de estabilizar el mercado del transporte de carga. La resolución también busca evitar una guerra de precios que termine perjudicando tanto a los trabajadores como a los usuarios del servicio.
Para el sector empresarial, esta definición aporta certidumbre en un contexto económico complejo. Las compañías que requieren trasladar mercaderías ahora conocen cuál será el costo mínimo que deberán afrontar por cada kilómetro de distancia.
La situación en Honduras refleja los desafíos que enfrenta el transporte de cargas en toda Centroamérica. Los aumentos en los insumos básicos presionan constantemente sobre la rentabilidad de esta actividad esencial para el comercio regional.


